Permíteme que te enseñe todos mis videos de mierda


Ayer hubo un concierto de Mago de Oz en Pontevedra, y como si de 2004 se tratase nos plantamos allí con la esperanza de que al menos parte de las canciones que sonaban las conociésemos.
Ya han pasado bastantes años desde que sacaron Finisterra (17 años, vamos) y las cosas han cambiado mucho. Debe ser extraño para ellos el haber pasado de tener un público entregado e ilusionado por verles, a tener a ese mismo público pero viéndoles a través de la pantalla del móvil. Porque parece que más del 20% del público necesita grabar el concierto entero en su móvil, como si después, esa misma noche y al llegar a casa fuesen a verlo para rememorar los mejores momentos del evento.
Ese video, de bastantes megas, en realidad se quedará abandonado en el teléfono (o tablet, que hay que tener unos cojones como pesas rusas) para toda la eternidad. Con suerte será borrado el día que el dueño necesite grabar otro concierto pero no tenga espacio.
Con un poco menos de suerte se quedará en una tarjeta sd que irá pasando de móvil en móvil, algún día descargará en el ordenador en una carpeta llamada “tarjeta móvil” y la firme esperanza de organizarlo más adelante.
Esa carpeta se quedará en la carpeta “Mis Documentos” varios años, y se borrará definitivamente cuando el ordenador se formatee y el dueño olvide que en Mis Documentos tenía algo entre todas las carpetas creadas por cada software que instala.

Espero que hayas disfrutado del concierto.

SpaceTeam: Jugando a gritos

SpaceTeam logo

Sorprendentemente, frente a la cantidad de horas que puedo pasarme jugando al ordenador seguido, nunca he sido carne de jugar en el móvil. Sea por el tamaño minúsculo de la pantalla, porque nunca he tenido un móvil que aguante estas cosas, o porque casi todos los juegos requieren un sangrado continuo de dinero; nunca he llegado a engancharme demasiado a ninguno.
Casi todo a lo que he jugado ha sido simplemente por alimentar mi FoMO. He jugado, por ejemplo, al Clash of Clans, al Clash Royale, al Pokemon Go y, últimamente, al Idle Heroes.
Hace unos días paseando sin rumbo por Reddit descubrí un juego que por lo diferente a todo lo probado hasta ahora, voy a presentaros.
SpaceTeam tiene una mecánica simple y una premisa, de primeras, sencilla: Mantener una nave espacial en movimiento, escapando de una súper nova. Para esta hazaña no estarás solo, sino que solo puedes jugar al juego en modo cooperativo, con otras personas (de 2 a 8 jugadores) que estén conectados a la misma red wifi que tú.
Cada jugador tendrá en su pantalla una serie de botones, palancas y ruedas con etiquetas para controlar instrumentos de la nave (normalmente solo es encender y apagar cosas), y en la parte de arriba de la pantalla le irán apareciendo instrucciones sobre qué encender, apagar o regular.
Pero no tienes por qué tener tú el mando de ese elemento.
Tendrás que decir qué hay que hacer en alto, para que la persona que tenga el control pueda aplicarlo.
Las órdenes aparecen rápido.
A todos os aparecen órdenes.
La súper nova se acerca.

Bienvenidos al caos.

AppStore | SpaceTeam
Google Play | SpaceTeam
Web | SpaceTeam

FoMO

Instálate ahí el Diablo 3, que empezó una nueva temporada

Y ahí voy, tras volver de un día que se me ha hecho excesivamente largo, y me instalo el juego, y le echo horas, y subo el personaje a tope y me equipo y hago fallas una tras otra para lograr conseguir un set que, en el fondo, me da igual.
PERO NO PUEDO NO TENERLO

Cómprate el ARK, que acaba de salir y es un juegazo

Y lo compras, aún sabiendo que este tipo de juegos ni te encanta ni te consigue enganchar lo suficiente como para salirte rentable. Y lo juegas. Pero nadie más juega. Y si en grupo podía no engancharte, individualmente te resulta totalmente infumable. Le das una oportunidad pero nada.
Le das un tiempo en el limbo de los juegos, que es cuando lo tienes instalado pero ni lo tocas.
Otro día revisas tu lista de juegos en Steam y hasta le asignas una categoría “Proximamente”, o “Favoritos”, a ver si se rentabiliza él solito.
Pero tampoco.
Dos meses después lo desinstalas y no te vuelves a acordar de él.

Hasta que sale por 3 euros en las ofertas de verano, y recuerdas que tú lo compraste por 25€. Una gran inversión.

¿No juegas al Overwatch?

¡Y POR SUPUESTO QUE LO COMPRAS! No vaya a ser que sea “The Next Big Thing”, y tú, que eres un perfecto inútil jugando a FPSs pierdas la oportunidad de convertirte en un Top Tier de un juego grande.
Pero eres malo, no porque sea un juego nuevo vas a entrar y partir la pana. Así que juegas muchas horas hasta que descubres que, obviamente, hay mucha gente mejor que tú. Ganas unos niveles, dejas la cuenta en nivel para poder jugar competitivo (por si acaso te fichan en un gran clan y tienes que entrar a jugar la liga profesional mañana por la mañana), y no vuelves a jugar.

Hoy por la noche vamos a haver una raid con unos colegas de USA

¿Cómo no te vas a quedar despierto, a riesgo de no rendir al día siguiente en lo que tengas que hacer? Es en estas citas nocturnas en las que se consiguen los objetos buenos de verdad, y no quieres ser el único que dentro de 3 días no tenga el equipo super guay. Solo porque querías dormir.

¡Lo que te perdiste!

El “miedo a perdértelo” [o FOMO en inglés (Fear Of Missing Out)] es una epidemia bastante gorda, y no solo aplica a los juegos online, como en los ejemplos de arriba, sino que aparece también cuando todo el mundo mira para el teléfono durante la comida (por si pasa algo alucinante y te enteras 20 minutos tarde).
El miedo a perderte un evento hace que a la larga te pierdas bastante más.

Y todos la sufrimos, más o menos. Y la publicidad (OH! MALDITOS PUBLICISTAS) no hacen más que animarnos a meternos más dentro con esloganes tipo “¡No te lo puedes perder!”.

PUES A LO MEJOR ME LO QUIERO PERDER.

Aunque probablemente no.

Más info | FoMO Wikipedia

¡Qué buen pelo Matthew!

Ayer tuve una tarde de cine, no por lo épica de ésta, sino por lo desganado que estaba yo. Así que ni corto ni perezoso (bueno, perezoso sí), encendí la tele y puse en Plex la última película que conseguí por vías 100% legales. Gold.

Gold es una película en la que Matthew… *busca en Google* McConaughey ya no tiene pelazo, y del cuerpo que lucía en Magic Mike solo queda el recuerdo.

En Gold interpreta a Kenny Wells, el heredero de una gran empresa minera que por vueltas que da la vida acaba con la empresa hundida y buscando chanchullos para reconquistar la gloria pasada desde un bar en el que, cuando no está bebiendo, está trabajando borracho. Algo similar al papel que tenía en “El lobo de Wall Street”, vamos.

No fue una gran película, en una escala del 2,3 al 7,68 no pasaría del 4,85. Pero al menos fue mejor que Baby Boss, película que me comí con patatas justo después.

Si es que debería tener un monumento por verme estas cosas…

Contigo todo suena a música

He de reconocer que yo ya me he convertido en ese tipo de gente que tiene dos pantallas en el PC, y que mientras en uno juega a cualquier juego casual muriendo penosamente, en la otra ve una serie o película sin enterarse de la misa la mitad. Pero ese es mi rollo.

Pero hubo un tiempo, no mucho tiempo atrás, en que yo jugaba a algo y estaba atento a lo que hacía, una época en la que no solo era capaz de meterme en un juego, sino que conseguía incluso jugar dos días seguidos a lo mismo sin quedarme mirando 15 minutos a una interminable lista en Steam para acabar jugando a lo de siempre 10 minutos (y sin prestar atención).

De esa época, y de esta, y de todas (tras dos años sin escribir algo de más de 100 palabras no estoy como para filtrar demasiado mis opiniones) voy a daros el TOP X (cuando acabe, os diré cuantos han sido al final) de canciones de videojuegos que realmente me han gustado, y he vuelto a escuchar años después, solo por poder disfrutar de la propia canción. Puede que falten canciones “míticas” de juegos “míticos”, pero, por ejemplo, al Age of Empires jugaba al son de System of a Down, y aunque incluiría Prison Song en la lista, pues no sería justo. Bueno, justo si, pero los millones de visitantes que llegasen desde Google no pillarían la referencia.

Vamos a empezar fácil, por una melodía que tuve durante cientos de horas presente.

El GunBound, como casi todos los juegos online, son especialistas en que te pases el 60% de la partida en el Lobby, esperando a que alguien quiera jugar contigo (o lo dejas en segundo plano y te pones a hacer otra cosa en el PC o en la casa, claro), el tema es que la melodía estaba ahi, presente, all day long, oh long Johnson.

El GunBound estaba siempre en mi segundo plano, pero si le preguntásemos a mi madre cual es la melodía que mejor conoce, probablemente tararearía esta:

No solo echaba horas y horas jugando por la noche, sino que además, jugando en un Pentium 200Mhz, cada partida tardaba en arrancar 4 o 5 minutos, por lo que la canción empezaba, yo me levantaba, me olvidaba de la partida, la canción seguía en loop contínuo, yo me iba al salón, el ordenador terminaba de cargar, mis aldeanos se quedaban mirando al horizonte, a la espera de una orden divina que nunca llegaba. Yo, mientras, me tiraba en el sofá a ver algo sin salsa en el salón, la música seguía. El enemigo construía su cuartel, creaba soldaditos, mis aldeanos ahí, estoicos, dispuestos a afrontar su futuro. Un futuro que parecía prometedor siendo controlado por un humano frente a una IA siempre en fácil. Además estaba el tema de los trucos, nadie jugaba al Tzar sin trucos. Si alguien dice que jugaba sin trucos, miente.

Al final, media hora después, volvía a mi habitación, a mis aldeanos muertos y el cartel de “has perdido”, y la eterna canción sonando. Era el momento de volver al menú, darle a partida nueva y, mientras cargaba, ir a ver si había algo que hacer por la casa.

Si seguimos por el mundo de la estrategia, debemos saltar a un juego al que no le dediqué demasiado, pero que instalé bastantes veces solo por su música. Lo admito. Si tuviese los datos de contacto de sus creadores, les enviaría un correo super emotivo. No tengo los datos. Se quedan sin agradecimiento.

El “Civilization: Call to Power” era una ramificación de la galardonada saga Civilization.

Galardonada

GALARDONADA

Interiorizad mi fluidez lírica antes de que continúe.

El “Civilization: Call to Power” era una ramificación de la galardonada saga Civilization, que si bien no aportaba nada novedoso a la hora de jugar, tenía una música que me encandiló. Hasta el día que descubrí que las bandas sonoras de los juegos podían conseguirse sin tener que instalar y abrir el juego, lo instalé seguramente una decena de veces.

El que nunca llegué a desinstalar, desde que mi madre con su infinito amor me lo compró por 5.995 ptas. fue el Fifa 2000, con Guardiola en portada. Es el único Fifa que he tenido, y de las horas que jugué a él interioricé decenas de canciones, pero el otro día apareció una en la radio e incluso mi hermana la reconoció, así que supongo que es esa la que debe aparecer en el post.

Obviad el video, imaginaos la canción mientras intento fichar a las grandes estrellas de la época en el Celta, porque yo en aquel momento era más futbolero de lo que he sido nunca. TENIA UN FIFA, TENIA UNA CAMISETA FIRMADA POR TODO EL CELTA, y un balón firmado por Mazinho. Ojo ahí.

Más adelante, tras todos mis fracasos deportivos (que no vienen a caso), me adentré en el mundo del rugby, y me compré el Rugby 2005 para PlayStation 2, siendo el único juego de la consola que jugué más de 3 horas. Y también tenía temazos que escuchaba una y otra vez durante las horas en el menú.

La verdad es que cada vez que añado una canción a este post, me quedo embobado escuchando las canciones no inluidas. Debe ser por esto por lo que dejé de escribir. Me consume la vida todo esto.

Anyway, ahora ya no instalo juegos desde CDs, por tener, ya no tengo ni lector óptico en ningun equipo (por poco que le entusiasme eso a mi pareja). Porque ahora habemus Steam. Y dentro de Steam, el primer juego que tuve (y jugué).

El Team Fortress 2, además de un gran juego que ha sabido envejecer muy bien (pese al Overwatch), fue el primero de los 638 juegos que tengo. En algún momento jugué mucho, y esa música, como la del Tzar, estaba de fondo por la casa mientras hacía cosas y esperaba a que alguien jugase conmigo. Hoy sigue siendo el 6º juego con más jugadores activos en Steam, pero yo no lo tengo ni instalado. Pero veo a Hiper, que es colega y juega a estas cositas. Y yo lo apoyo en Patreon, que aún no tengo claro que beneficios me da, pero bueno, que por 1€ al mes puedo permitirme probarlo.

Siguiendo en Steam, he jugado muchas horas al Dungeon Defenders y al Trackmania, pero ninguna de sus bandas sonoras ha sabido conquistarme. En cambio hoy, y ahí vamos con el motivo del post.

Hoy en mis agradabilisimas 8 horas de oficinas {Como ayer [Y el día anterior (no, que fue domingo)]} “amenicé” mi estancia con la música de uno de los últimos juegos a los que he sido capaz no solo de dejar la música y el sonido en general, sino de disfrutar con ella. Porque es un juego entretenido, es cooperativo hasta 4 personas con mando, es barato y lo juego con mi novia. Todo son ventajas.

Hola de nuevo. Espero quedarme.

Un año de cerveza V

RECORD ABSOLUTO! Sólo una entrada separa el año de cerveza anterior de este, prometo que este año escribiré dos entradas, para superar tan bochornoso record…

Hablando de cerveza, este año he seguido bajando, hasta alcanzar niveles de (supongo) 2012, año en que no conté la cerveza, era joven e ingénuo, pero majísimo, como ahora vamos.

El tema, os dejo el cuadro y lo comentamos con calma.

Lo primero que podemos ver, es que el año que viene voy a tener que buscar otro formato para mostrar los datos, porque se me va por los lados ya…

Sobre cantidades, 30 litros menos, un barril, vamos. Una cantidad nada desdeñable (no sé que significa exactamente la palabra, pero creí que sería desdeñable utilizarla en este contexto).

Por partes:

  • He consumido más cerveza en botella, ahora soy un tipo rico que compra quintos en casa, y tiene una nevera rebosante, así que tomo más cervecitas de mojar los labios. Si bien no hay mucha diferencia con el año pasado, si que se nota una progresión general en la cantidad de botellines. Me hago hogareño. Del mismo modo, ya no tomo litros de cerveza. Menudo snob.
  • Las latas han dado un bajón increíble, de 93 a unas míseras 26. Eso tiene mucho que ver con no tener un grupo de amigos en la ciudad donde Vigo con los que beber en un piso (que no sea el mio, botellines powah), y gastar los cuartos en cervezas de a 30 céntimos. BUSCO AMIGOS. RAZÓN: MUCHAS.
  • El último trozo del cuadro es el más triste de todos. Ya no tomo cañas. ¿Alguien toma una caña? ¿Nadie? Oh.

(in)seguridad

Hoy cogí un tren desde Vigo hasta Pontevedra, para quien no los sitúe en el mapa, están a unos 30 km de distancia. Desde hace poco, existe una línea de alta velocidad que une Vigo con Coruña y, por tanto, en Vigo han creado una macro-estación para albergar los AVE que van tanto a Coruña como a otros puntos de España. Esto significa que, para coger un tren de 3 euros que me lleve a 30 km, tengo que pasar un control de seguridad. Este control, hoy, era un tio hablando por el móvil, que me dijo que pusiese la bolsa del portátil en la cinta del escáner. Mientras, él se daba la vuelta, y seguía comentando un tema que debía ser super importante por el móvil. En la pantallita se vieron las tripas de mi portátil, pero no había nadie mirando la pantalla a quien le importase.

A mi me parecen bien las medidas de seguridad, no porque aporten más seguridad [si quisiese meter algo raro en la estación, vive Dios que lo metía de otra forma (bolsillos del abrigo, por ejemplo)] sino porque dan a los más catastrofistas esa sensación de seguridad que necesitan.

Pero que, si tu trabajo es mirar una pantalla 8 horas seguidas para asegurarte de que lo que va dentro de mi bolsa es un portátil, al menos hazlo, peazo vago. Hay trabajos coñazo, está claro, pero si quieres cobrar te jodes y los haces. No hubieses opositado a segurata de trenes. Ahí es tu culpa.

Anyway, estoy comiendo ahora mismo en una hamburguesería reconvertida en local puturrú de fuá (de donde vendrá esta expresión?), me acaban de traer la hamburguesa en un papel con cuadraditos blancos y negros. Pero la hamburguesa tiene la misma pinta que tenía cuando la servían en una servilleta doblada, y tras sonarse los mocos. ¿A dónde nos ha llevado el postureo absurdo? Yo trabajo en estas cosas, sé que así todo parece más limpio y bonito, y que da más juego a poner una foto en instagram si le pones una servilleta diferente que un papel blanco con “Gracias por su visita”(que si doblas estratégicamente, pone “Gracias p|u|ta” un clásico de ahora y siempre). Pero que eso, que la cocina y la plancha no se ven desde la zona de restaurante, y estoy segurísimo que el mismo tipo que se sonaba los mocos en la manga mientras manejaba las hamburguesas sigue trabajando aquí, y tendrá un catarrazo del carallo por esta locura de tiempo y mi hamburguesa estará contagiada de una extraña fiebre gallega.

Mmmeh, al menos la hamburguesa está buena.

 

P.D.: Ya no se ven canis en moto con el casco en el brazo, protegiendo el codo de una horrorosa dislocación (supongo), es una pena, daban ambiente. Lanzo la pregunta: ¿ya no están porque todos los que lo hacían se mataron, o ya no se ven porque ahora usan casco?