Discurso inimitable dado por nuestro amigo y compañero de faenas Julián.

Texto, tras el salto.

Aunque por el énfasis con el que respondí cuando me encomendaron hacer este discurso pueda parecer que tenía clarísimo lo que debía decir, la verdad es que no tenía ni idea, en un principio me lo tomé a broma, no pensé ni que lo dijeran en serio. Y bueno, se me ocurrió lo que a cualquiera de mi generación: buscarlo en google.
El resultado fue bastante decepcionante; por un lado, en el link de la wikipedia encontré la definición de discurso: “acto verbal y oral de dirigirse a un público con el objetivo principal de persuadir”. Y si algo tengo claro acerca de lo que os digo es que no os pretendo persuadir de nada ni mucho menos.
Por otro lado, los discursos que encontré colgados en la web estaban llenos de “ñoñadas” del tipo: “termina una etapa y comienza una nueva”, que me parecían bastante evidentes, o agradecimientos forzados, como: “gracias a la directiva por su gran apoyo”, o “esto no habría sido posible sin la asociación de padres y madres”, o “tenemos que dar las gracias a la orientadora, que nos descubrió nuestra gran vocación”; que no creí que se adaptaran nuestra realidad. Es por eso que decidí orientarlo de otra manera, como yo entendía las palabras de un alumno a otros alumnos, padres y profesores. Mi clase, 2º A ha sido bastante criticada a lo largo del curso, en mi opinión infundadamente) ; aunque espero que eso no sea problema para que lo que diga sea entendido por todo el mundo.
Ahora que nos vamos, me parece lógico hacer un repaso de todos estos años que hemos compartido en este instituto. Quiero recordaros cómo empezamos aquí, hace ya años, cuando todo esto que ahora se nos hace tan habitual nos era tan extraño.
Esta etapa comienza en Septiembre de 2003, cuando los mayores del colegio pasamos a ser los renacuajos del instituto. Descubrimos muchas cosas entonces novedosas, el ir y venir de numerosos profesores en una mañana, la cafetería, a Tilo (a quien nos ha costado años llegar a entender), el castigo de recoger basura, el hecho de tener dos recreos, el “miedo” al jefe de estudios (que prácticamente nos ha durado hasta este año), los exámenes serios, …
Cuando empezamos aquí apenas nos conocíamos, y, desde luego, no nos parecíamos en nada a lo que ahora somos. Veníamos bien acostumbrados del colegio y hacíamos siempre los deberes, y también jugábamos al fútbol durante los recreos.
Segundo fue el curso más fácil académicamente, y comenzábamos a asentarnos en el instituto, comenzábamos a conocer a los profesores por cómo los llamaban los mayores (hasta el punto de que, aún ahora, hemos de reconocer, a veces nos cuesta decir el nombre del profesor con el que teníamos clase cuando falta). En estos primeros años las amistades eran fugaces, prácticamente te hacías amigo del que se sentara a tu lado.
Tercero empezó a ser difícil, la gente empezó a quedarse en el camino. Fue entonces cuando se iniciaba nuestra adolescencia, con 14 años empezaban las hormonas a actuar y empezábamos a dejar de ser los niños bien acostumbrados que éramos.
Este proceso tuvo su culminación en cuarto, cuando digamos que “nos desmadramos”, nos echamos a perder. También ese año, paradógicamente, empezamos a madurar. En esa época reforzamos amistades e hicimos otras nuevas, que en muchos casos se mantienen hasta hoy.
En primero seguimos en nuestra línea, con el agravante de la dificultad del bachillerato. Fue un año caótico, con llegada de gente nueva, dejando atrás a otra y forjando quizá entonces nuestra conciencia de “grupo”, de unión generacional. Inherentemente a esto surgió el año pasado nuestro afán revolucionario, plasmado en las numerosas huelgas que llevamos a cabo, entre las que cabe destacar la realizada en relación a nuestra postura crítica acerca de la elección de director.
Por primera vez, nuestra generación tuvo excursión oficial de fin de curso, tras 4 años sin ninguna. La opinión general acerca de la misma fue muy buena, “una de las mejores de nuestra vida”.
Con segundo llegaron el sudor, las lágrimas y la sangre. Fuimos víctimas del favoritismo y la parcialidad de algunos de los profesores. Sin duda, este fue el curso más difícil, tanto por el apuro de los profesores de cara al selectivo, como por el egoísmo de algunos de ellos en relación a sus materias. En cuanto a nuestro afán revolucionario, que se inició el año pasado, vivió este año su culminación, llegando a tener hasta 3 huelgas por semana con motivo del “Plan Bolonia”.
También ha sido este un año de incorporaciones, ha llegado gente que ha marcado un antes y un después en nuestro modo de ser. El viaje a Madrid de este año superó al del año pasado y es una experiencia que jamás olvidaremos.
Ahora es cuando la pregunta que nos hacíamos de pequeños: “qué quieres ser de mayor?” llega al punto de ser contestada, es el momento en el que nos vemos obligados a abandonar la facilidad de papá y mamá de hasta ahora y cuando debemos separarnos para seguir cada uno su camino, el momento en el que tenemos qué decidir que vamos a hacer con nuestras vidas, a partir de lo que hemos aprendido durante estos años que nos hemos estado formando como personas. Todos estos años hemos compartido muchas cosas, además de pupitres y aulas, hemos compartido profesores, hemos aprendido cómo afrontar la vida de manera similar, hemos crecido apoyándonos los unos en los otros, aprendiendo a afrontar la vida poco a poco, y donde el instituto ha sido un reflejo a pequeña escala de las dificultades que hemos de solventar a partir de ahora en nuestras vidas; a partir de ahora, por nuestra cuenta.
Quizá no nos acordemos, pero cuando estemos trabajando dentro de unos años (esperemos que todos lo logremos sin problemas) vamos a utilizar el humor que nos influenció un buen amigo, la felicidad que nos contagió una amiga e incluso la despreocupación o extravagancia de algún profesor; en definitiva, todas las virtudes de las personas que en esta etapa en la que crecimos y nos formamos como adultos que casi somos han influído innegablemente en nosotros.
Hay una serie de personas especiales en nuestras vidas.. la mayoría las hemos conocido a lo largo de estos años, si no este mismo año, y las relaciones que hemos vivido harán que nunca las podremos olvidar. Va a ser muy difícil que olvidemos todo lo que la gente que nos quiere ha hecho por nosotros, y todo lo que nosotros hemos hecho por la gente que queremos precisamente por eso, porque la queremos. Esas personas que quizá cuando las conocimos no nos esperábamos que fueran a ser lo que ahora son para nosotros, o que quizá lo esperábamos de otras y no fue así.
Me gustaría hacer alusión a algo que me dice siempre una persona muy importante para mí, que quiero aplicar a nuestro contexto; que es plantearse siempre: “a dónde voy?, qué tengo que llevar?”
Cada uno tenemos nuestras metas y vamos a alcanzarlas. Qué tengo que llevar? Pues tengo que llevarme la experiencia de todos estos años, todo lo que aprendí de profesores y compañeros, para, allá donde vaya, ser feliz y conseguir lo que me proponga.
Es posible que muchos de nosotros lloremos esta noche, entre los que me incluyo, pero eso no es nada malo, eso es porque.. porque os voy a echar mucho de menos…
Es por todo esto que segundo fue EL CURSO, precedido por otros años también muy dignos de recordar, y de ellos serán la mayoría de las anécdotas y momentos que recordaremos cuando añoremos nuestra juventud.
Es por todo esto también que VOSOTROS sois los protagonistas de todas las experiencias que vivimos juntos estos años, de todos los infortunios que sufrimos juntos, de todos los madrugones, de las noches durmiendo poco para estudiar, de exámenes malos, de deberes sin hacer, de castigos y suspensos; pero también, como no, de todos los exámenes que superamos, de los méritos conseguidos, de todas las juergas de sábado noche juntos, de todas las huelgas juntos, las consultas al de al lado en los exámenes, de los viernes por la tarde, las tardes en la biblioteca…
Y por supuesto, también somos los protagonistas de nuestra despedida, de lo que nos queda por vivir esta noche, que estoy seguro que va a ser épico, porque lo sois y lo merecéis.
Sin duda alguna, este año ha sido para muchos de nosotros, el mejor de nuestras vidas.
Todo, gracias a vosotros.
Muchas gracias campeones.

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