Aunque titulo al post como la película, en realidad no tiene nada que ver con ella, entre otros miles de motivos que no me vienen a la cabeza, porque no la vi.
Quiero hablar de la ceguera que se extiende entre la población adulta últimamente, entre los padres que consideran a sus hijos la viva imagen de Jesucristo en su 8ª reencarnación, una reencarnación en un/una pequeño/a muchacho/a que para éste post, bautizaremos con el nombre de Collora.
Perfil:

Nombre: Collora
Apellidos: Punto Net
Edad: 14
Sexo: Femenino
Puedes encontrarle en: Tuenti, Facebook, MySpace, Twitter, MSN Messenger, GTalk.

Maquillaje básico

Collora estudia en un colegio privado, nunca le ha faltado nada, y siempre ha sido una chiquilla adorable. Estudia lo justo, y por ahora va sacando curso a curso por los pelos. Pero sin ponerle demasiadas ganas.
En su clase hay otras chicas que, como ella, están entrando en una edad en la que se preocupan más por el qué dirán los chicos que en sus estudios. Los chicos, otrora alegres y joviales, ven cómo su cerebro se obnubila desde que les salió el primer pelo en los innombrables, pero aún con esas, siguen más interesados en el deporte que en buscar a la chica a la que “comerle el morro”. Pero eso ellas no lo saben. Collora compite con sus compañeras a ver quien lleva la falda del uniforme más corta, o a ver quien llega a clase con una capa de cosméticos que dejaría al mismísimo Ronald a la altura del betún.
Pero esa es la parte normal de la vida de Corolla, sus padres lo saben, ellos aceptan que vaya pintarrajeada a clase cuando no tiene aún ni granos que intentar ocultar. Lo malo llega los fines de semana.
Corolla, como todos los demás de su clase, quiere salir los sábados por la noche, quiere sentirse mayor, y los mayores es lo que hacen, salen, van de botellón, beben, fuman, se drogan y se besan a la primera persona que se cruza en su camino. ¿No?
Sábado, 09:00 pm. Los padres de Collora le amenazaron a primera hora de la mañana con que si no se sabía la lección de geografía, no podría salir por la noche. Corolla estuvo 3 horas en su cuarto “estudiando”, en realidad, estuvo mandando mensajes a sus amigas diciendo que sus padres eran unos fascistas y que sólo le querían joder para que no tuviese vida social. La última media hora, Corolla se estudia las lineas azules más gordas que hay en el mapa de España, y cuando su madre le pregunta la lección, ella vomita los 8 nombres que se ha aprendido: “Miño, Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Segura, Ebro y Ter” y a continuación jura y perjura que eso es todo lo que entra en el exámen. En su exámen de geografía global. Y su madre no se pregunta, como se habría preguntado cualquiera, que pasa con el resto de ríos, cabos, cordilleras y golfos. Pero para golfa ya está Collora, que mientras su madre aceptaba la lección por dada, ella ya se había puesto la cara como un cuadro, pintada al estilo del gotelé aquel que introdujo Benito en España, y llamaba por teléfono a sus amigas para ir a comprar alcohol al supermercado.
La madre de Collora le recuerda que no tiene edad para beber, y que confía en que no lo haga, y Collora, como siempre, le dice que las que beben son sus amigas, y ofrece a su madre una lista completa de aquellas que fuman y beben. “Mamá confiará en mí si ve que le cuento cosas”. Y Collora sale por la noche, fuma, y bebe como el mejor de los borrachos clásicos de la ciudad, con la única diferencia de que Collora tiene casa donde dormir esa noche.
La noche acaba, a las 3 para la pequeña Collora, que con 14 años ha visto irse a dormir a gente mucho mayor. Sigue borracha, pero ha aprendido a disimularlo, llega a casa, saluda tímidamente, y se va a dormir mientras ve como toda la habitación gira a su alrededor. Ahora recuerda el Miño y el Ebro, pero no sabe cual está más al norte, si el Duero o el Tajo. ¿El que desaparecía era el Guadalquivir?

El fracaso escolar, la mala educación, el alcoholismo infantil, la bajada de la media de edad de los fumadores… Eso es culpa de padres que no tienen ni idea de como cuidar a sus hijos.
Si vais por la calle, raro será el día que no veais a un niño/a menor de 10 años dándole a su madre, cosa impensable sólo un par de años atrás.
Una cosa es la violencia infantil, contra la que estoy en contra, y otra es no tener mano dura, y dejarte engañar por tu Collora que después, cuando fracase en el colegio, llorará y te intentará, aún por encima, echar la culpa diciendo que es que no tiene apoyo en casa.

Manda huevos.