Nunca he jugado al Wow. Siempre me he reido de los que juegan al Wow. Hasta que me he dado cuenta, de que esto no puede ser. De que mi filosofía de vida, me impide seguir siendo así. “Conoce y quéjate”, así hay que vivir. Por eso me he oido un disco entero de Justin Bieber, todas las pelis de Scorsese, y he leido todo lo que cae en mis manos de Terry Prachett.

Asíque, ayer, cogí aire, cerré los ojos con fuerza, y entré en la página de inicio de Wow. Voy a hacer la prueba de los diez dias. Y, si os interesa, os la iré comentando por aqui, con todo mi amor y cariño. Durante 10 días quiero comprobar si el nivel de adicción es tan grande, si de verdad es un juego tan bueno, si merece la pena pagar mensualmente por él… y si de verdad, verdad, puedo seguir riéndome de la gente que juega a Wow.

-Mi personaje (Por lo que sé) es un No muerto, pícaro, llamado Mercuciowall, bastante majo, sin media mandíbula. Nivel 6.

-Por ahora, me hago un lio con los controles, los granjeros me dan palizas, y tengo… ehm… ¿Cobre?

-El mundo es grande eso ya lo sabía antes de jugar, pero… buf. No va a dar la vida para jugarlo.

¿Mi estado al acabar estos 10 días?

Es el día uno. Mañana, si puedo, contaré, el segundo día.

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