Por extraño que pueda parecer, el título de este post es una frase recurrente los sábados que salgo. No digo con esto que todo el mundo pregunte, pero sí que cada noche que salgo, en algún local alguien se acerca a mi (en un estado normalmente lamentable) con la susodicha cita.
Realmente es algo bonito, está bien que reconozcan tu trabajo (aunque no requiera una gran labor en el fondo), y que te saluden por ello, pero si añadimos a la fórmula el que yo soy bastante tímido con la gente que no conozco, y que me gusta bastante poco hablar de las cosas que hago (por miedo a que me remarquen los errores, obviamente), acabo sintiéndome en algún punto entre incómodo, y orgulloso.
“¿Eres Quincho, no? Yo leo tu blog” Y me comentan un post del que no tengo memoria, al que llegaron pulsando el botón “Random” y con el que se rieron muchísimo.
“¿Eres Quincho, no? Yo leo tu blog” Y cantan una canción, o hacen un baile especialmente ridículo de un video aparecido en Koiora.
“¿Eres Quincho, no? Yo leo tu blog” Y rematan con un “no sé como se dice el nombre, sé que empieza por “K”, pero como lo tengo en favoritos…”
“¿Eres Quincho, no? Yo leo tu blog” Y preguntan como puedo tener tanta imaginación/paciencia para escribir tacos enormes de vez en cuando.
“¿Eres Quincho, no? Yo leo tu blog” será, al parecer, lo más cerca que esté nunca de un: “¡Quincho!, ¡Fírmame una teta!”