Divagando ando IV

Por: María
Concienciar a la gente es muy difícil. “Entiendo” que en las mentes del pueblo en general no quepa el concepto del repartidor como persona con un trabajo digno. Se nos ve como el ente que te lleva la comida a casa, que no tiene sensibilidad a la lluvia, ni al frío, ni a los clientes gilipollas y que está súper conforme con el bajo sueldo que tiene a pesar de ser el que más pringa en la empresa (y el más pringado, de paso).
Señores: que si la pizza llega una hora tarde, no es porque nosotros la cojamos, la metamos en el cajetín y nos dediquemos a dar vueltas por la ciudad. Por Dios.
Que nuestro sueldo de mierda es “compensado” por las propinas que recibimos al llevarte tu comida calentita a tu casa calentita mientras fuera hace 5 grados (eso si la gente tiene el día solidario, porque sino nos comemos los mocos).
Otra cosa, mi fantasía sexual no es llevar una pizza a una casa y que me abra un tío sin camiseta. No me interesas, no me interesa tu torso y no me estás alegrando el día, me estás tocando los cojones.
Si tengo que llevar 2kg de pizza en peso hasta un 4º sin ascensor, no hay nada que más me ofenda que que me des “unos centimillos” que no dan ni para comprar un chicle.
Ah! Y voy en moto. Si te saltas un ceda y me das un golpe, puedes llegar a matarme, no tengo más carcasa que mi cuerpo, así que al menos pídeme perdón, no me grites que voy como una loca.
Atte: Yo





GRACIAS, de corazón.