(in)seguridad

Hoy cogí un tren desde Vigo hasta Pontevedra, para quien no los sitúe en el mapa, están a unos 30 km de distancia. Desde hace poco, existe una línea de alta velocidad que une Vigo con Coruña y, por tanto, en Vigo han creado una macro-estación para albergar los AVE que van tanto a Coruña como a otros puntos de España. Esto significa que, para coger un tren de 3 euros que me lleve a 30 km, tengo que pasar un control de seguridad. Este control, hoy, era un tio hablando por el móvil, que me dijo que pusiese la bolsa del portátil en la cinta del escáner. Mientras, él se daba la vuelta, y seguía comentando un tema que debía ser super importante por el móvil. En la pantallita se vieron las tripas de mi portátil, pero no había nadie mirando la pantalla a quien le importase.

A mi me parecen bien las medidas de seguridad, no porque aporten más seguridad [si quisiese meter algo raro en la estación, vive Dios que lo metía de otra forma (bolsillos del abrigo, por ejemplo)] sino porque dan a los más catastrofistas esa sensación de seguridad que necesitan.

Pero que, si tu trabajo es mirar una pantalla 8 horas seguidas para asegurarte de que lo que va dentro de mi bolsa es un portátil, al menos hazlo, peazo vago. Hay trabajos coñazo, está claro, pero si quieres cobrar te jodes y los haces. No hubieses opositado a segurata de trenes. Ahí es tu culpa.

Anyway, estoy comiendo ahora mismo en una hamburguesería reconvertida en local puturrú de fuá (de donde vendrá esta expresión?), me acaban de traer la hamburguesa en un papel con cuadraditos blancos y negros. Pero la hamburguesa tiene la misma pinta que tenía cuando la servían en una servilleta doblada, y tras sonarse los mocos. ¿A dónde nos ha llevado el postureo absurdo? Yo trabajo en estas cosas, sé que así todo parece más limpio y bonito, y que da más juego a poner una foto en instagram si le pones una servilleta diferente que un papel blanco con “Gracias por su visita”(que si doblas estratégicamente, pone “Gracias p|u|ta” un clásico de ahora y siempre). Pero que eso, que la cocina y la plancha no se ven desde la zona de restaurante, y estoy segurísimo que el mismo tipo que se sonaba los mocos en la manga mientras manejaba las hamburguesas sigue trabajando aquí, y tendrá un catarrazo del carallo por esta locura de tiempo y mi hamburguesa estará contagiada de una extraña fiebre gallega.

Mmmeh, al menos la hamburguesa está buena.

 

P.D.: Ya no se ven canis en moto con el casco en el brazo, protegiendo el codo de una horrorosa dislocación (supongo), es una pena, daban ambiente. Lanzo la pregunta: ¿ya no están porque todos los que lo hacían se mataron, o ya no se ven porque ahora usan casco?

Comentarios Facebookianos

comentarios

3 comments

  1. Juli Reply

    Por culpa de las servilletas de cuadros tenemos a Albert Rivera en el congreso… Vergüenza os había de dar.

    Si Koiora está agonizando, no quiero dejar de participar en su declive dejando mi comentario digno de cuñado-abuela.

  2. darkblade Reply

    Es bonito ver que Koiora a veces vuelve en forma de Divagando-ando, aunque sea con otro nombre 😀

    El factor humano es siempre la mayor brecha de seguridad, ya sea física o informática ^^, lo de estar siempre alerta es más fácil decirlo que hacerlo.

    Me alegra ver que los chavales de ahora mantienen las viejas tradiciones del “Gracias p|u|ta”.

    Sobre los moteros, opino que es invierno y hace demasiado frío como para ir sin casco, aunque supongo que en el verano se te meten mosquitos en la boca y eso tampoco es agradable…

    • Quincho Reply

      Así que propones que la próxima campaña de la DGT sea: “Caliéntate las orejas, usa el casco”?

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *