Y mi kimono?

Hoy volviendo hacia casa me di cuenta de algo… Cuantas veces has visto a un niño con un traje de taekwondo, judo o karate por la calle?

Vale que es un traje que parece muy abrigadito, ya que es como ir con un albornoz perpetuo, pero supongo que tras un par de horas entrenando, eso debe oler como tu pijama cuando te levantas a las 3 un dia de verano después de pasar la noche en las fiestas de tu pueblo…

Y no es que tenga nada en contra las artes marciales, pero, igual que no ves a un niño con la equipación de futbol correteando por ahi, no me parece muy higiénico que los padres los lleven así por la calle.

Pero bueno, que voy a decir yo, no sería ni la primera ni la segunda vez que vuelvo a casa tras entrenar con pantalones, camiseta, medias e incluso botas puestas por el simple hecho de que no hay sitio para ducharse como en casa.

A otra cosa mariposa, hay gente siguiendo todas las series de la televisión? Porque, por ejemplo, Smallville. Yo la veo después de comer pero sólo si no tengo absolutamente nada que hacer. El jovencito superman, tras muchísimas temporadas, sigue sin tener capa roja y sin llevar los calzoncillos por fuera. No es eso una señal de que esto no va a ninguna parte? Si ni siquiera vuela… Hombre por favor!

Otro ejemplo… digamos… Caso Abierto. Es otra de esas series que solo ves si estás esperando a que empiece la serie que ponen a continuación, no? Aunque Caso Abierto lo vi el otro día y me gustó bastante el capítulo, puede que por la trama, o porque el niño protagonista escuchaba “Riders on the Storm” de The Doors.

Neófobia

No sé si existe realmente esta palabra, pero una vez que os describa lo que yo considero como neofobia, seguro que más de uno se siente identificado.

Cuanta gente conoces que cambie de estilo de vestir cada mes y medio?

Esa idea de ser siempre diferente nos impulsa a cambiar de forma de vestir o de hábitos en cuanto vemos que el vecino de enfrente sale esta mañana con los mismos pantalones que tu llevabas ayer, y de los que estabas orgullosísimo porque eran diferentes, eran únicos, y describian a la perfección tu forma de ver la vida…

Pero ahora miras para ellos y sólo ves unos pantalones del montón, que alguien diseño para hacer que los jóvenes capitalistas se comprasen para ser diferentes. Entonces ya no pasa a describir tu personalidad, pasa a describir una tendencia.

Pero tú no sigues las tendencias.

Así que esa misma tarde sales de casa con la idea de encontrar unos pantalones que ahora sí encajen contigo.

Pero el vecino de enfrente ha pensado lo mismo que tú, y esa tarde te lo encuentras en una tienda de mierda en un barrio cutre de tu ciudad, y te das cuenta de que si él lleva los pantalones gastados, tú los tienes que llevar rotos, y si él los lleva rotos, tu debes llevar, además, las rodillas sangrando.

Y esto si hablamos solo de la ropa… que hay de las ideas? de la forma de hablar? todo eso se cambia, no cuando “se pasan de moda”, sino, cuando ya las usa todo el mundo, cuando toda la gente es tan guay, que no hay nadie guay.

Con esto no juzgo a nadie, pues es cierto que todos lo hacemos, sólo le echo un vistazo al mundo, y me doy cuenta que, unos más y otros menos, estamos todos locos.