100% Quincho

Cállate, quincho

Llevo un rato escribiendo en un word algún tipo de post en el que, mediante coñas y dobles sentidos, os cuente más o menos qué se me pasa por la cabeza, qué estoy haciendo, y qué cambios ha dado mi vida. Pero que coño, vamos a escribir a pelo, con palabrotas, castellano con tacos, hostia.
Las cosas cambian, la vida gira y no hay nada que hacerle, no hay gurús que te digan por donde ir y por donde no, y sería estúpido por mi parte creer que tengo el mínimo control sobre quien lee esto para imponer mi punto de vista.
Así que voy a limitarme únicamente a dar mi punto de vista, que nadie se lo tome como una lección de vida, o una guia a seguir, que sé que hay gente muy fiel, no a mi, pero a la necesidad de que alguien le diga que hacer.
Mirad a vuestro alrededor, sabe Dios donde estais, un cuarto? un despacho? un autobús? ¿Hasta que punto estais felices con vuestra vida? ¿Os estáis conformando con algo?
Estoy seguro de que tenéis mucho más que aportar de lo que creeis, seguro que hay alguien ahí que realmente aprecia lo que sois, lo que haceis y cómo lo haceis, pero por comodidad, vergüenza o pánico no salís de vuestro reducto.
La vida es muy dura, mañana podría atropellarte una furgoneta saliendo de casa, y ya no habría nada más que hablar. ¿Es como estais ahora como os gustaría pasar a la historia?
¿Es esto lo que quereis?

Vamos a dar todos un pasito más hacia la felicidad, porque si nos atrancamos jamás seremos felices, o creeremos que lo que tenemos es a lo que optamos.

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Para bien o para mal

Hace casi un mes que vivo en Vigo, no se puede decir que haya saltado el océano, pero una ria no es un charco despreciable. Sigo siendo becario, pero prolongado, por lo que hasta abril al menos tendré algo similar a un sueldo, y después el tiempo dirá.
Vivo en una bonita quinta planta sin ascensor, para contornear mis ya de por si espectaculares nalgas, comparto piso con una compañera de la carrera, y me hago mi propia comida, que llevo en tuppers al trabajo, mi rango abarca desde ensalada de cuscús con excesiva cebolla o tortilla de patatas a la que me olvido ponerle sal, hasta callos de la abuela recalentados. Y sobrevivo.
Y el tiempo libre lo dedico a hacer lo que me da la gana.
I’m doing science and I’m still alive.
Still Alive.
Still Alive.

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Selfie

¿Cada cuanto tiempo os miráis al espejo? Sé que no es la forma más suave de empezar una conversación, pero acabo de lavarme los dientes y me sorprendí a mí mismo al ver la forma de mi barbilla, no sé por qué no creía que fuese así. Tampoco puedo describir cual era la imagen que tenía de ella, cierto es.
La pregunta, aun así, viene a decir si realmente sabéis que pinta tenéis, ¿seríais capaces de dibujaros? Pero con detalle, no sólo hacerlos las gafas, barba y pelo, que es lo que hago yo. Dibujaros con detalle, forma de los pómulos, espesor de las pestañas… o altura de las orejas. Yo me he convencido de que no me reconozco, y si me cruzase con un yo mismo rapado y afeitado por la calle, ni siquiera dudaría. ¿Sabéis las clásicas rondas de reconocimiento de las pelis americanas en que a la señorita la ponen detrás de un espejo de esos que por un lado si pero por el otro no a señalar al cretino que le robó el bolso, probablemente vestido de payaso, o con una media en la cabeza? Pues yo sería el que señala a su reflejo en el cristal totalmente convencido, y me mandaría a mí mismo a la cárcel. Después tendría que hacerme mi propia llamada e ir a visitarme, entregarme una lima metida en un bocadillo y llorar mi ausencia en casa mientras limo con presteza los barrotes de mi celda. Sin pensar que los barrotes que he limado no conducen a la libertad, sino a la celda de al lado, desde donde otro yo me mira, no es la primera vez que me mando a la cárcel, al parecer, y hay todo un grupo de yos en el pabellón que sueñan con verme entre rejas, pero ya se ven entre ellos, y eso calma su ira, hasta que voy a visitarles, a todos, a mí, y tengo que poner buena cara, porque no soporto ver en lo que me he convertido, pero doy gracias al altísimo por seguir conservándome bien.
Entonces llego a casa, me doy una ducha, y me miro al espejo. Hay alguien en el baño conmigo. Y no tengo claro si soy yo.

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Divagando ando X

Buenos días a las 3 de la mañana. Os hablo desde mi semana de vacaciones, es otro rollo, otra movida. Porque esta es la primera vez que tengo una semana de vacaciones, y no tres meses. Resulta extraño, lo sé y qué? Cuando el sol baje más, mira bien y verás una luz que te hechizará. Perdón, me he ido a Aladdin sin querer, no sé si llamarle Al o quizás prefiere Din, o Rintintín? Qué vida más loca.
Bueno, pido turno de palabra.
Tiene la palabra el Ilustrísimo y Excelentísimo Señor Don Graduado en una carrera sin demasiado futuro, Quincho. Porque mi carrera (Publicidad y Relaciones Públicas) no es que sea la polla, como bien dice el refrán que cada uno adapta a su gusto: “En publicidad, y medicina, todo el mundo opina”.
Bueno, eso, que tengo la palabra. ¿Qué carajo es lo que odias esta vez, que estás aquí con preámbulos inútiles? Os preguntaréis. Pues ahí vamos.
Odio a la gente que tira basura al suelo, sea la que sea. Los fumadores creen que tirando las colillas al suelo son más chulos, en plan “yo fumo, el mundo es mío, y por mis cojones que aquí os dejo la colilla”, ¿qué os creéis? No estamos aquí para recoger vuestra mierda, o que para que el motivo de que no vayamos descalzos por la calle en plan hippies come flores sea que pueda pegársenos una de vuestras colillas a los pies. Es un trozo de algodón, que si apagas bien, te puedes meter en el bolsillo, y lo tiras más adelante. “Pero es que eso es un coñazo, yo paso”, pues si tan comprometido estás con lo que es un coñazo y lo que no, no fumes, que el coñazo es que tengas que salir a fumar fuera, que te gastes 4 euros en una cajetilla, o que ‘chines’ todo lugar por el que pasas. Un coñazo eres tú, fumador, y no el tirar las colillas a una papelera.
Odio a la gente que se hace el mártir, como si los demás debiésemos rendir pleitesía a sus actos a la primera, darle la razón cual esclavo encargado de dar uvas por una al César, y tengamos que aguantar sus ñoñeces cuando algo no está a su gusto. Si no está a tu gusto, te jodes y buscas la forma de arreglarlo siendo productivo. No vale poner a llorar, enfurruñarse o irse a otro lugar, a la vida hay que echarle cojones, y si tienes los ídem para enfadarte, tenlos para intentar arreglar las cosas. Mi (proyecto de) suegro dice aquello de ‘como decía el otro’, y lo voy a aprovechar ahora. Pues como decía el otro, no me toques los cojones y afronta tus problemas.
Odio a los resabidillos, a los que te dan lecciones de vida, y a los que juzgan tus actos. No soporto a quien tiene el valor de decir como deberías afrontar las situaciones de tu día a día. ¿Tú de que hablas? ¿Quién eres para empezar? Y enlazando con esto, odio a los que se creen líderes de masas, a los que van por las fiestas creyendo que todo el mundo les debe conocer, y si alguno parece dudar, o simplemente pasa de él, se le presenta. Yo no quiero que te presentes, yo no quiero conocerte. Yo no quiero ser uno de tus 1500 amigos de Facebook a los que mandas sistemáticamente la invitación al concierto de unos colegas tuyos, para poder decir que es que el concierto fue un éxito porque tú moviste el evento. Tú lo que no tienes es un perfil propio, no sabes quién eres y lo ocultas tras un halo de ego que intentas mover. No te conozco, no me conoces, no necesito formar parte de tu ejército.
Odio a los tios que te miran por la calle y parecen buscar pelea, odio que me toquen por la calle, y odio que me toquen en privado (bueno, vamos a ver…). No me gusta que me den besos si no hay motivo para ello, yo acepto que me presentes a tu amiga y me de la mano, y al carajo. Sé que forma parte de nuestra cultura, pero realmente no necesito pegar mi mejilla a la de esta perfecta desconocida sólo para que quede sellado que realmente nos conocemos ¡Si no me voy a acordar ni de su nombre en 20 minutos! Démonos la mano, pues, que quedará todo mucho más seco, y será menos forzado cuando nos presenten la semana que viene por segunda vez. Al menos no habré tenido contacto más allá de una mano contigo. Seré casto y puro.
Hasta la sepultur(o)

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Noticiero ero ero

Esta semana estoy de retiro espiritual, pero, aunque en mi vida no pase nada, el mundo sigue girando, y no quiero que la actualidad en España se pase por alto. Así que en mi resumen de actualidad de hoy os vuelco lo que opino de tres temas tan importantes para la seguridad del estado de bienestar de España que seguro que os habéis creado vuestra propia opinión, totalmente errónea. Soy vuestro líder espiritual, entiendo que debo tomar responsabilidades.

  1. En Valencia los vecinos denuncian que un combate kick boxing que organizó un gimnasio del pueblo, tenía entre el público a menores de edad. En un pueblo. Kick boxing. A las 23.30. Amateur. ¡Así no me extraña que los niños acaben en las drogas! Es inhumano (o Unamuno) dejar que unos niños vean la bestialidad que supone el combate entre dos personas en un ring de forma amateur y aun teniendo todas las medidas de seguridad. Lo que tienen que hacer los padres que salen dando explicaciones en la tele es acostar a los niños a la hora que hay que acostarse, dejar de quejarse por tonterías, y empezar a quejarse por que en horario infantil aparezcan crónicas taurinas en la televisión pública o que se celebren los San Fermines, que se centran en tocarle los huevos a los toros. Esa hiperprotección de los niños no sirve para nada, y más teniendo en cuenta que en la exhibición deportiva ni se le daba una paliza a nadie, ni había peligro ninguno para los contendientes, que estaban ahí de forma voluntaria. Madurad antes de intentar inculcar valore
  2. Condenan a tres tripulantes del barco Juan Sebastián El Cano por vender 20 Kg de droga en Nueva York que habían cogido de camino. ¡EXPORTACIÓN! Aún por encima que los tripulantes del barco se meten en el contexto histórico… Ni que los españoles llevásemos seda a las Américas para intercambiarlas por bonitas historias. Nosotros llevábamos balas que cambiábamos por oro y hembras fértiles. Así que si los tripulantes del barco El Cano, llevan droga, lo único que puedo pedirles es que se registren como autónomos, porque la cosa está jodida, y que nos quede al menos algo a la sociedad.
  3. 12 chicos ya se han caído por la ventana de hoteles de Mallorca. 12 chicos se “han caído”. ¡Qué complicación tendrá el balconing por Dios! Si estás en un 3º, encima de la piscina, caes dentro, no pasa nada. Si estás en un tercero, encima del parking, caes en duro. Es ley de vida, no hace falta hablar nuestro idioma. Así que antes de intentar hacer una barbaridad, asómate a la ventana, a ver hacia qué lado del hotel da. Una vez elegido el lado, cerciónate de que la piscina está cerca, no vas a saltar 8 metros borracho, y en el aire no puedes nadar a braza. Si estás encima, caes dentro, si debajo tienes una tumbona, algo falla. Y por último, y no menos importante. Si te vas a tirar a una piscina desde un tercer piso para impresionar a una chavala, es que eres subnormal. Si la hembra está en el piso, tirarte sólo te aleja de ella, y con el planchazo que te vas a dar contra el agua vas a volver rojito cual cigala, y no como el Cigala toh puesto de coca, no, como la cigalita de la que se aprovecha todo menos la cabeza, como tú, patán. Por otro lado, si la hembra está en la piscina, deberías saber que desde el agua no se liga, a menos que seas campeón olímpico de sincronizada, en cuyo caso no te tirarás desde un tercer piso. Así que ponte el tanga bueno, el de leopardo, y vete a contonear tus blancas nalgas ante ella. Harás el mismo ridículo, pero al menos estarás vivo.
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10 Cosas que no haría si fuese el bueno de la película

BIBAN LOS VUENOS! Que tienen caballos más rápidos, mujeres más hermosas, y castillos más bonitos.
Que alcanzan las cimas más altas, los reinos más lejanos, y los corsés más alejados. A esos, a vosotros, yo os hago una ola individual, en plan cutre.
Ahora, volviendo a vosotros, o tristes y abandonados lectores. Los que tengáis un tiempo de rodadura ya en Koiora, recordaréis aquel post en que atacaba vilmente a los malos de la película, y a todas aquellas cosas que yo no haría en su pellejo (de estarlo, que soy buen tipo). Pues visto aquel post, vamos a rediseñarlo, pero ahora centrándonos en los buenos de la peli, los que ligan, los que llegan vivos, casi siempre, al final.
Esa posición (la de salir en grandote) ya te da una confianza distinta, sabes que pase lo que pase, tú vives. O si mueres, será ya con la película avanzada y después de haber conquistado a la actriz buenorra que sólo quiere dar el salto al papel de protagonista en alguna película romanticona.
Pero si eres el bueno, lo sabes, y tienes todas las de ganar, ¿Para qué caer en los errores de siempre? ¿No prefieres acabar con todo este asunto en 15 minutos y disponer del resto de la película para marcarte un monólogo?
Así que aquí os dejo una lista con esas 10 cosas que no deberéis hacer cuando os toque ser el bueno de la película (el malo ya me lo pedí yo), y que no se os rice en exceso el rizo o, que en el peor de los casos, acabéis muertos, probablemente porque os han cortado la cabeza.

 

 

1. No te lleves a tu pareja de aventuras

bueno1
Amas a tu pareja, eso está muy bien, tienes que besar a alguien al acabar, pero para eso puede esperarte en casa. Si te llevas a tu pareja, seguro que en algún momento se queda colgando de una mano en un precipicio, y tienes que dejar escapar al malo para ir a por ella. No, no, y no. Esto también se extiende a otros familiares, por ejemplo, tu hijo. Sé que no te vas a llevar a tu hijo de aventuras, pero revisa el maletero del coche, que a lo mejor se metió ahí. Puede que suene absurdo, pero la sobrina del inspector gadget nunca estaba invitada a las fiestas y siempre aparecía, ¿no?

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Al mejor de tres

Ahora que estamos acabándonos el mundial de futbol podemos hablar de él, mínimamente, así como una breve pincelada, porque con lo grande que es el campo, la cantidad de gente que hay en él, y la velocidad a la que se mueve el balón, el deporte es sumamente aburrido de ver. Se salva, por suerte, el meado que le echó Alemania por encima a Brasil, que fue entretenido (No porque tenga nada en contra de Brasil, sino porque al menos se veían goles, y movimiento). Pero es que, que un mundial se decida en tantos partidos a penalties es bochornoso, ni se mueven para intentar atacar, sólo piensan en volver a casa a tumbarse en sus colchones hechos de dinero, pero lo de dejarse los cuernos entrando a la bestia a marcar un gol… Menudo atajo de cobardes.

Hace unos días comentaba con mercucio un supuesto. El supuesto de que lleguen a penalties, como siempre, y ante la atenta mirada del mundo, el portero pare el primer tiro, y el portero contrario haga lo mismo con el propio. En la siguiente ronda, ambos jugadores marquen, y el patrón se repira una y otra vez. Y otra, y otra… Y no sólo empaten durante los 5 primeros tiros de rigor, sino que entren en un bucle infinito, en el que ya el deánimo de un portero al ver que al otro le marcan haga que ni intente tirarse, y los tiros se repiran y repitan.

10, 20, 70 penalties.

Y la gente ya empieza a irse del estadio, porque mañana es día laborable, y hay que llevar a los niños al colegio.

80, 98, 124 penalties.

Ya no sólo el estadio está casi vacío, sino que los propios jugadores están sentados alrededor del área, a nadie le apetece tirar, sólo se sientan, esperan, y el voluntario hace su intento.

150, 246, 638 penalties.

Ha amanecido, el presidente de la FIFA duerme abrazado al trofeo, y la emisión por televisión hace mucho que dejó de estar en directo. Mientras en un campo siguen lanzando penalties cada vez más despacio, y cada vez más fáciles de parar, en la otra mitad del campo, Fran, o Paquinho, siega el cesped, y mira de reojo a los 46 jugadores que aún siguen de vez en cuando golpeando sordamente al balón, muchos de ellos ya descalzos, o en vaqueros después de ir a ducharse.

1000 penalties.

Y ya han pasado días. Aún hay un tio en la sección 145H del estadio que grita con toda su alma cuando un balón llega con la fuerza mínima a los pies del portero, que la para por despiste. Ya nadie quiere ganar, pero nadie consigue perder.

1026 penalties.

Uno falla, el otro marca. Nadie parece darse cuenta de la situación, hasta que lo comenta el fisioterapeuta de los ganadores, que estaba apuntándolo en un bloc.

Unos han ganado, otros han perdido. Pero a nadie le importa.

Sólo quieren irse a casa.

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Divagando ando IX

“… el caballero armose de valor, desenvainó la espada acertadamente bautizada como ‘picuda’ y montándose sobre ‘[[inventar nombre de caballo]]’ galopó hacia el atardecer en busca de su amada…” Podría ser escritor, o juglar, si no fuese por la voz.
Como envidio a esos caballeros andantes que sin dar explicaciones a nadie partían en busca de aventuras en lejanos mundos, para salvar a una princesa que le esperaba con los brazos abiertos tras un temible dragón, que al final tendía a ser un buen bicho y enamorarse del burro. Shrek ha hecho tanto daño a la épica…
Mientras escribo hablo por telegram con Noemi, que espero que se digne a comentar para no tener que citarle más profundamente. Hablamos de un reloj que mi abuela se ha empeñado en comprarme, aun diciéndole yo al señor relojero que el reloj es puro postureo, que yo soy de ver la hora en el móvil. No se lo tomó muy bien, pero al menos no me echó a patadas de su arcaica tienda. Anyway, Noemi dijo que debería llevar el reloj al trabajo que “seguro que triunfas”. Me parece sorprendente que alguien te desee triunfo. ¿Qué es el triunfo? Es algo relativo, lo que para mí es un triunfo para ti puede ser una basura horrible. Deséame, por ejemplo, y tapadle los ojos a los menores “seguro que follas”, porque el sexo sí que es un valor absoluto. Es la misma diferencia que decir “espero que seas rico” y “espero que tengas 200M de euros”. Puedo ser rico de espíritu, pero la riqueza de espíritu solo te conduce a tener un programa por la noche de interpretación del horóscopo, que menuda mierda de final para una vida es esa… En cambio con los 200 millones de euros sería rico económicamente, podría comprarme un espacio televisivo por la noche, y fingir que soy rico de espíritu, todos ganamos, menos la señora que llama para hablar de su nuera, que no le hace bien a su hijo, esa señora sólo se gasta los cuartos en que le respondas una chorrada. Por tanto, cuando me deseas que triunfe, Noemi, sólo deseas que una señora se gaste dinero llamando a un 902, y eso es ser muy mala persona. No me desees triunfos, por favor, que a la larga todos perdemos.
Tras el paréntesis, volvemos al caballero andante, aquel que no es de Shrek pero que salva a princesas aun así. Bueno, ¿Qué pasa si al llegar el tío al castillo, (o torreón, si es pequeño), la princesa no quiere saber nada de él? ¿Y si la princesa ha rehecho su vida esperando, y aunque le enviaba misivas al caballero cada bastante tiempo, éste creía que aún era correspondido, pero no? ¿Quién le paga entonces al caballero el pienso gastado en el corcel, más el cambio de herraduras? La princesa podía haber sido más clara con sus mensajes, y dejar que el caballero se regocijase en su harén.
Menuda basura de post hasta el momento. Volvamos a empezar mejor.
¿Os conté que estoy trabajando? Soy un becario, soy EL BECARIO. El becario más apuesto a este lado del Mississippi, Misssissssipppi, MIssssissssippppi. Así que ahora me tengo que contener al escribir aquí, no vaya a ser la broma que alguien entre, descubra mi opinión sobre los triunfos y considere que no soy apto. Que no soy acto. Que no soy alto.
Así que, sólo puedo decir que mi trabajo es el mejor del mundo, estoy encantado con el ambiente, y ojalá no lea esto ningún jefazo porque me daría vergüenza que leyesen que es la mejor empresa del mundo y que es un honor para mí formar parte de esta gran familia. (Guiño, guiño, codazo, codazo)
Hablando de esto de que lean tus movidas cuando entras en un nuevo empleo. ¿Qué opinión tenéis sobre lo de borrar todo lo de tu Facebook cuando entras en una nueva empresa? Yo soy de la corriente filosófica de “a lo hecho, pecho”. Y como probablemente antes de que te aceptasen para un puesto ya vieron tus redes, ponerse a borrar ahora es de cobardes. Juégatela. Arriésgate a llegar un día y que todo el mundo tenga de fondo en el móvil la foto de aquella vez que perreaste en pelotas a la fuente del pueblo. Hemos venido a jugar, y a ser honestos. No vengas ahora con un perfil de Facebook limpio como una patena, sólo con fotos de tu comunión, la vez que fuiste al Louvre y el acto de tu graduación, porque tu perfecta tapadera se irá al traste cuando en la primera cena de empresa acabes perreando en pelotas a la fuente del pueblo. Al menos, si no borras nada, la gente verá que el trabajo no te afecta. De lo contrario, parecerá que estás perdiendo la cordura día tras día exponencialmente, y eso es motivo de despido, siempre.
Necesito un portátil, podíais hacer ahí un Kickstarter toh wapo para comprarme uno, en plan “Llevamos 6 años leyéndote, esta es nuestra contribución”. Porque escribir en el sobremesa es aburrido, y con un portátil podría escribir directamente desde los bares, en plan diario, con sus foticos y tal.
Fotos de agua con gas, por supuesto.
Que yo no bebo alcohol.
(guiño, guiño, codazo, codazo)

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¡Bienvenidos al mundo del mañana!

Hola de nuevo.

Hemos acabado la carrera. Hemos, en plan conjunto, como si hubieseis puesto vosotros algo por vuestra parte. Después diréis que soy un mal líder. El último examen está aprobado, el Trabajo de Fin de Grado entregado (que aún no presentado) y la cena de graduación fue hace un par de semanas, por lo que la resaca ya casi ha desaparecido.

Así que decidí darle un lavado de cara a Koiora. El pobre blog que abandoné durante este último curso para dedicarme al alcohol y las mujeres. No me arrepiento de nada.

Ya que el blog está cerca de cumplir los 6 años (válgame el cielo), consideré este buen momento para cambiar todo, desde el logo hasta el tema del blog. Bueno, todo… Tampoco hay mucho que cambiar, si esto fuese la capilla Sixtina aún podríamos haberle pintado bigotes a todos los señores del techo.

Espero que os guste, no os desagrade, lo aceptéis, no me deis en excesivo el coñazo. Pues lo que está, se queda. Haré pequeños cambios, eso sí, pero con una cara de pereza que no veas y resoplando continuamente.

El lado bueno de todo esto, es que tras tanto tiempo sin escribir, tengo un montón de temas de los que hablar, desde películas que he visto o series que me han defraudado, hasta gente coñazo en las redes sociales y extraños textos que no sabes si van dirigidos a ti y con los que os dejo con el culo torcido. Todo pasando, claro está, por algún especial sobre Frozen, que si bien ha sido un boom durante estos meses (que ya van demasiados, darkblade) no he dicho nada al respecto en Koiora.

Chicos, hemos vuelto.

Quitad la sábana que cubre el piano, que me veo inspirado.

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Pausa

Ya sea porque estoy terminando la carrera, o porque he empezado a trabajar como becario, no tengo el tiempo ni las ganas para actualizar Koiora, así que vamos a tomarnos un tiempo de relax.

Si lo dejo escrito, todos nos sentimos menos culpables, no?

Nos veremos, tarde o temprano.

Besis de fresis.

-Quincho

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